Todavía me acuerdo cuando Toby llegó a unirse a nuestra familia, era Febrero del 95 y yo tenía apenas siete años, fuimos a la casa de una amiga de mi madre que regalaba perritos, a mi me había gustado una pequeñita pero mi hermano escogió el que era más loco de todos, el que saltaba para todos lados y le mordía las orejas a todos sus hermanos y me languetaba como paleta de helado... lo llevamos en una cajita a nuestra casa y le apodamos Toby - Tobías para mi y mi obsesión con nombres largos- era tan pequeño y loco, cabía en mis manos de niña de siete años, así de pequeño era.
Y Toby pasó a ser el sexto integrante de la familia, vivió en cinco de las ocho casas en las que hemos vivido estando en esta ciudad... pasó por los patios más grandes -cuando mi papá ganaba mucho dinero y era más inteligente- hasta por ese patio minúsculo de aquella casa que casi prefiero olvidar... hasta llegar a esta, por fin la casa propia con un patio grande, lleno de lavandas donde las abejas siempre vuelan, y donde él siempre iba a espantarlas.
Siempre decía que Toby era como nosotros, los Vial... misántropo a más no poder, odiaba a todos menos a nosotros cinco... le ladraba a todo el mundo, incluso a mis amigas de esas que por años han ido a la casa, pero conmigo era un amor de perro, sin raza, ni siquiera era muy lindo, de hecho tenía los dientes de abajo medios salidos, pero y qué, hasta me encantaba por eso... salvaje, dominante y divertido. Corredor empedernido, experto en hacer oyos de todos los tipos y en romper las toallas de la casa...
Y hoy 31 de marzo ha muerto, acabo de llegar a casa y me he encontrado con aquella noticia.
Desde los 7 años y ya tengo 23...
Y qué si quiero dedicarle la entrada del blog a mi perro...
Seguro nos veremos en el cielo Toby (: -o en el infierno, no eras un perro demasiado bueno, lo sabes...-
aunque para mi siempre serás el mejor ♥
Victoria.