Etiquetas

(2) 11th dimension (1) 2011 (1) acordeón (1) actualidad (1) adios (1) adiós mundo cruel (1) al pedo (2) Albeniz (1) Albert Hammond Jr. (1) alex turner (1) alexa chung (1) almuerzo (2) amigas (1) amores míos (2) Amy Winehouse (1) anestesiada (1) Angles (1) Angus and Julia Stone (1) animación rusa (1) años (1) apocalipsis (1) Argerich (1) arte (2) atemporalidad (1) Audrey Hepburn (1) Bach (1) banal (1) Beach House (1) Ben-Hur (1) berceuse (1) bittersweet (1) björk (4) black swan (1) blackandwhite (3) boda real (1) born slippy (1) boys (1) Brahms (1) breakfast (1) BSO (2) buenos momentos (1) burritos (1) cage the elephant (1) cambio de blog (1) camille (1) cartas (2) Cemetery Junction (1) Chanel (1) chao (1) chloe sevigny. short (1) Chopin (6) chopra (1) cinderella (1) cine (5) Coachella (1) Coldplay (3) collage (4) comida (1) cómo Bach se sacudió en la tumba hoy (: (1) compositores (1) computadores de mierda (1) concierto (2) crónica (2) crush (1) cuentos inconclusos (1) Darwin (1) de saloon (1) Debussy (3) decisiones (1) decoración (1) desayuno (1) deseos (1) detalles (1) diario vivir (16) días (1) dibujos (1) diseño (1) Eat That Up (1) educación (1) Edward Steichen (1) ego (8) El señor de los Anilllos (1) El señor de los anillos (1) electrónica (2) elefante wtf? (1) England (1) Erin Wasson (1) escritos (7) espalda (1) estética (3) estupidez humana (2) eterno (1) ethnic (1) etudes (1) Fabrizio Moretti (3) facebook (1) familia (7) fashion (1) Federico García Lorca (1) Filter (1) fin de semana (1) fin del mundo trucho (1) flequillo (1) Florence + The Machine (1) fotografía (10) francisca valenzuela (1) Frank Sinatra (1) friki (1) Funny face (1) Gauguin (1) gente (3) gif (7) girls (1) Glenn Miller (1) groupie (1) grullas (1) guitarra (1) Gus van Sant (1) gustos (1) hablar sola (2) harta (1) hereje (1) hija (1) historias (1) Hola a todo el mundo (1) holi (1) hombre perfecto (7) hombres (1) Hoppípolla (1) Ian Curtis (2) idiota (1) idola (3) ídolo (1) imagenes (1) impresionistas (1) inspiración (4) interpol (1) ira (1) isabel lucas (1) It's Good for You (2) Jane's Addiction (1) jazz (1) jeans (1) jiji (1) jim morrison (2) Jimbo (1) Jose Gonzales (1) josh beech (1) Joy Division (3) julian casablancas (7) karma (1) kate bosworth (1) Klimt (1) Kokoschka (1) LCD Soundsystem (1) leon (1) leonardo dicaprio (1) Lewis Hine (1) libros de autoayuda (1) Little Joy (1) live forever (1) lluvia (2) loca (1) lollapalooza (2) Los Campesinos (1) Los Vilos (3) love (1) Lucas (1) lugares (1) luna (1) lunes (2) madre (2) Mahler (1) manías (1) Manny Corchado (1) manuales de autoayuda (1) mar (1) Marcel Castenmiller (1) máximos (1) Mendelssohn (1) mensaje (1) Messiaen (1) mierda (6) mierdas (1) mis fotos (34) moda (2) models (6) muebles (1) muelle (1) mujer (1) mundo (1) música (20) natalie portman (1) new look (1) Nick Valensi (4) Nicole Reynolds (1) Nikolai Fraiture (3) No love lost (1) Norman Palm (2) ñá (1) ñe (2) Oasis (2) opinión (1) oscar (1) otoño (3) paisaje (1) paseo (1) Paul Cézanne (2) películas (3) pensamientos (5) perfection (2) perro (2) pianista (1) piano (15) pictures (1) pintura (3) playa (3) poemas (1) pretty lights (1) punk (1) quotes (1) Rachmaninoff (1) random (17) random shit (1) Ravel (1) read my mind (2) recomendaciones (2) recuerdos (7) Red (1) reflexión (2) relatos (3) roadtrip (4) Romanticismo (1) sabado (2) sac des filles (1) santiago (1) Scarlatti (1) Schumann (1) Scriabin (1) semana santa (1) she (2) shit (1) Sigur Ros (3) Sinfonía (1) sociedad (1) Sociedad de los poetas muertos (1) style (2) Subjan Stevens (1) sueños (1) Tahiti 80 (1) tattoo (1) te re doy en esta imagen Nick Valensi (1) tecnología de mierda (1) temblor (1) templarios (1) the doors (4) the morning benders (1) The Police (1) The Smiths (1) The Strokes (11) The whitest boy alive (1) These New Puritans (2) This is England (2) Toby (1) Tolkien (1) Tom Hughes (1) Tory Amos (1) trailers (1) Trainspotting (1) (1) tumblr (1) Two Door Cinema Club (1) unison (1) valle (2) valparaíso (2) verano (3) verduga (1) Vetusta Morla (1) viajes (6) victoria (26) vida (13) videos (14) videos mios (2) viernes (1) vinilos (1) visuales (1) vj (1) volcán (1) Voltaire (1) volvo (1) wipiti wapiti wú (1) Yael Naim (2) you only live once (1) Zoo Kid (2)
Mostrando entradas con la etiqueta ego. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ego. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de junio de 2011

thank you.


7 de julio 2004. Está nublado, hace frío, caminas junto a los otros 67 miembros de la orquesta rumbo al Teatro Municipal. Cargas en tus manos enguantadas la carpeta con tus partituras, parece un día como cualquier otro en esa gira, pero no lo es, tienes 16 años y serás la solista en el teatro más importante, es el momento, tu estómago se revuelve pero aún te sientes tranquila, ansiosa, sí, pero no te comen los nervios como pensaste que lo harían. Se acerca una de tus mejores amigas y te pregunta cómo te encuentras, "bien" dices, es la palabra que ha salido automática de tu boca desde que bajaste a tomar desayuno al comedor del hotel esa mañana, porque casi todos te han preguntado ya lo mismo, ¿qué quedaría decir? "Estoy... estoy conciente de la carga enorme que es ser solista junto a una orquesta, un solo fallo mío ¿y qué pasaría? ¿podrían seguirme?" son demasiadas palabras y sabes que ellos quieren escuchar que estás bien así que no te cansas en ello.

Llegas al teatro, tu profesora te está esperando ahí, es el ensayo general que por esas casualidades malditas del destino es apenas dos horas antes del concierto, tienes un ensayo para probar ese piano y ya está. Ella te vuelve a hacer la pregunta del millón y respondes lo mismo, aunque ya comienza a preocuparte el ensayo previo al concierto, siempre te han parecido más terribles que el concierto mismo, según lo que pase en ese ensayo es cómo estará la mente para el concierto: o preocupada por lo que salió mal o tranquila por lo excepcionalmente bien que salió todo, sabes que esa segunda opción casi nunca ocurre, eres demasiado exigente contigo, eso también juega un poco en contra.

Te dejan el piano unos minutos mientras los otros afinan los instrumentos, haces escalas y compruebas lo inevitable: el piano es jodidamente duro, las teclas son más pesadas que en los pianos en los que acostumbras a tocar, tragas saliva en grueso, obligas a la mente a no tomar en contra. El ensayo comienza, te sabes el concierto nº1 de Beethoven de memoria, aún así necesitas tener la partitura en el atril del piano, está cerrada pero te da esa calma estúpida, aún cuando sabes que no abrirás ese libro, no si quieres conservar tu paz mental.

El ensayo termina, ha salido bien, pero no excelente, deseas que la hora que te queda antes del concierto sea repasando en el piano pero tu profesora no te lo permite, te obliga a relajarte -si "obliga" es la palabra- y te lleva a uno de esos clásicos cafés en los alrededores del teatro en Santiago, beben café, comen galletas y entre conversaciones anecdóticas vuelves a sentirte en calma, sonríes y es de verdad, te sientes confiada nuevamente, pero ya es hora de volver al teatro, regresas y ella se despide de ti, no la verás hasta que haya pasado el concierto. Suspiras. Alcanzas a saludar a tu madre y hermana que han viajado especialmente a verte, por ser la solista tienes un palco reservado para tus invitados especiales. Un abrazo, un te quiero, la promesa de verse luego que pase todo.

De pie tras bambalinas, sientes el bullicio de la gente al otro lado de la cortina, el director se acerca y toma tus manos, te sonríe, el programa está diseñado de manera que tocas como acompañante en la primera obra, luego sales y no vuelves hasta el concierto de Beethoven. Y comienza, la primera obra pasa rápida, demasiado para tu gusto, has visto al salir el público y el salón está lleno, llenísimo, hasta arriba. Te ha entrado un poco el pánico, las manos te sudan un poco, casi sientes la sangre correr en las venas, palpitar en tus oídos. Te paseas mirando ese piso de cuadrados blancos y negros, escuchas la orquesta tocar y mentalizas los primeros compases del concierto, te encuentras pensando que sería mejor que esa obra fuese eterna, no sabes si quieres salir, maldices por ser tan marica en el último momento. Enfócate, Vial. Sientes los aplausos, ahora vienes tú, el director sale a encontrarte atrás. ¿Lista? pregunta. Asientes, no estás para hablar.

Sales y por segundos las luces te enceguecen, no ves nada, los aplausos suenan demasiado estridentes y la visión delante de ti es de completa oscuridad, no ves absolutamente a nadie del público, un hoyo negro, nada. Te sientas, suspiras, tratas de mantener la mente en calma, centrada en mantener todos tus sentidos en lo que está apunto de empezar. No te apures con el tiempo. Si te equivocas sigue. En la coda, que corran los dedos. Una seña al director y empieza. Sigues la música y cierras los ojos mientras esperas que llegue tu entrada, sabes que todo ese nervio se quitará apenas empieces a tocar y así sucede. Los primeros compaces y ya está, es el momento de catarsis que ansiabas y al fin te sientes en tu medio, los compases avanzan y sientes esa sensación de soberbia felicidad que sólo experimentas al tocar en vivo, terminas la primera sección y viene el tutti de la orquesta, respiras y la adrenalina te posee por completo, sigues la música pero tu mente comienza a desconectar, entras en un estado inefable de plenitud, porque al entrar a tocar ya no piensas en la obra, algo pasa con tu mente que te visualizas volando sobre un águila, en un cielo despejado a una altura imposible de precisar... ¿son segundos? no lo sabes con exactitud, incluso con el pasar de años ese momento no lo sabrás explicar,  pero en ese instante eres tú y ese águila en vuelo... nada más.

El concierto sigue y tu memoria pierde lapsus de lucidez de ese presente, la adrenalina y una felicidad nata te embargan, el momento se quiebra y ya no estás ahí, disfrutas y saboreas el momento de manera ársica y tésica... y tu mente vuelve al ahora para los últimos compases, te sientes extraña pera dichosa, poderosa, como nunca lo has estado. Sacas las manos del piano, sientes los aplausos y sonríes, miras a ese público que no ves, diriges tu mirada en la dirección que crees está tu familia sentada. Tu pecho palpita como nunca, sientes calor en las mejillas, las manos hormiguean, tus compañeros atrás golpean los arcos contra los atriles. Sales del escenario seguida por el director y él te indica salir a saludar de nuevo, sales y no lo crees, todo es surrealista y romántico, como un cuadro de Marc, donde hay formas entre un extraño entorno... hacer la reverencia, estás por devolverte cuando un hombre entra con un ramo de rosas blancas enorme y precioso, no te lo esperabas, lo recibes y piensas que no existe momento más perfecto que ese. Y realmente no hay momento más perfecto que ese. No lo habrá.

Abandonas el escenario cuando aún hay aplausos a tus espaldas, es el intermedio y salen tus compañeros de orquesta a abrazarte, ríes, sonríes, sostienes aún las flores y te parece que algo tan perfecto es irreal... el concierto termina y cuando vas saliendo te encuentras con el público, gente que no conoces te saluda y abraza, y lo más insólito, te piden firmar programas, a tus 16 años ni siquiera tienes una firma decente, decides que lo mejor es escribir tu nombre a la manera en que lo has visto en las películas, con esa escritura a la antigua, cuidada y desprolija a la vez...

Y sólo puedes decir gracias, ¿a quién? no lo sabes, quizás a la música, a Beethoven, al momento, a la conjugación de instantes que se suceden de esa manera mágica y memorable.

Tienes 16 años y te sientes la mocosa más afortunada ese día miércoles.
Y ese día se enmarca como uno de los más felices de tu vida.
Una de las tantas razones para ser pianista.

lunes, 2 de mayo de 2011

momentos buenos.





y que se yo, a veces somos unos quejicas todos aburridos y los buenos momentos?
esos también existen y pocos escriben de ellos.
Hoy recibí mi cartón, soy oficialmente una titulada universitaria.
Hoy tuve un almuerzo genial...
¿estas fotos? Son de un concierto del año pasado...
Y ahora escucho The Strokes (a propósito, ayer los vi en vivo online en la pagina del Sweet Life Festival... BRUTALES ♥ )
¿algo mejor? No por ahora... o quizás sí, que ese maldito estudio de Chopin me salga de una vez ahahahaah

saludos lectores... (que cada vez son menos xD)

miércoles, 23 de marzo de 2011

Concierto





Caminas de un lado a otro, limpias tus manos en ese vestido negro que te hace ver tan "mona" pero que realmente no te agrada demasiado, el look de "señorita" nunca te ha parecido, prefieres tocar en jeans y zapatillas pero sabes que no puedes, estás en el Teatro Municipal, el más importante de tu país, se supone que debes lucir presentable. Tratas que las manos no se empapen de sudor mientras obligas a tu mente a recordar los primeros compases de todas las obras que tocarás ese día, son cuatro y el equivalente a 45 minutos en ese escenario... por un segundo te arrepientes de estar ahí, deseas que esos minutos pasen rápido, para relajarte piensas en lo que vendrá después de ese concierto, te imaginas en un local con una cerveza en tu mano y celebrando el exitoso recital, eso por segundos te saca una sonrisa, hasta que vuelves a la realidad con un golpe en la puerta del camarin, te volteas y está tu profesora con esa sonrisa entre nerviosa y ansiosa, le respondes con el mismo gesto. Te pregunta si estás lista y dices que sí, aunque la parte pesimista de tu cerebro dice "no, no lo estás, es más, podrías no tocar...", silencias esa parte de la mente y abandonas tu camarin y sales al pasillo, te acercas al salón y sientes el murmullo de la gente al otro lado, respiras ondo mientras tu mente recrea a la perfección los cuatro primeros compases de ese Preludio y Fuga de Bach que vas a tocar. Tu profesora se despide de ti y te toma de las manos en un último gesto antes de dejarte sola, tras bambalinas, desde ahí ves el piano, aparece el señor de las luces y te dice que ya eres libre de entrar, vuelves a suspirar y avanzas saliendo a la luz. El silencio es sepulcral mientras caminas acercándote al piano, la mandíbula se te tensa casi por inercia, tratas de relajar el gesto, llegas por fin al instrumento que se yergue imponente y solitario en el escenario, saludas y los aplausos apabullan tus oídos. Te sientas y relajas tus manos sobre tus muslos, sientes el peso de esos cientos de miradas sobre ti, te concentras, respiras profundo mientras tus pies prueban los pedales del piano antes de comenzar a tocar, siempre lo haces. Piensas que las diez horas de estudio diario tienen que valer de algo, tienes que hacer que valgan la pena, ese es el instante por el que llegaste a estudiar incluso doce horas en un día algunos fines de semana... Bach se mezcla entre los pensamientos y pones las manos en el teclado. Tres segundos y al fin rompes ese tenso silencio con los sonidos que sacas del piano. Siempre has amado ese instante, en que eres la única que tiene permitido interrumpir el momento de catarsis que ha sido creado en el ambiente, te gusta... y entonces tocas y con el pasar de los compases los nervios, las dudas e inseguridades desaparecen, desaparece el público, desaparece el salón, desaparece todo y sólo está la música y tú. En algunos pasajes fallas pero sigues adelante, un instante tu memoria te juega una mala pasada pero sabes disimularlo muy bien, sigues, y eso te arranca una sonrisa que sabes es palpable en tu rostro. Y tocas, y las obras pasan y los minutos también y sabes que la sonrisa no ha salido de tu rostro mientras te sumerges en otro estado y de pronto tu mente ya no está pensando en Chopin, si no que trae a flote un recuerdo de hace más de diez veranos, cuando eras aún una niña y jugabas en la playa con tu hermano mayor, los dedos se mueven solos mientras recuerdas esa playa y cómo el sol bañaba todo el paisaje... entonces vuelves a la realidad y estás ya en la última obra del programa, esa que podrías tocar a ojos cerrados porque es una de tus favoritas, y la terminas de tocar, las manos salen bruscas y teatrales del piano y te levantas casi al instante, incluso antes que la gente aplauda, ni siquiera te acuerdas de eso, que hay gente ahí, saludas y por fin concientizas a cabalidad el lugar en dónde te encuentras, sientes aplausos y silbidos y sonríes, los oídos te zumban y las manos te pican solas, deseas bajarte ya del escenario e ir a fumarte un cigarrillo, bajas al fin pero ahí en bambalinas está tu profesora que te obliga a salir a saludar de nuevo, ves la sonrisa en su rostro y sabes que lo has hecho bien, ella te mira orgullosa, saludas nuevamente esta vez te tomas un poco más de tiempo para hacer la reverencia y al fin sales del escenario. Ella te abraza y tu sonríes, te dice que debes quedarte en el pasillo porque la gente vendrá a saludarte probablemente, ella vuelve al salón, te quedas mirando su espalda unos segundos y comienzas a caminar, necesitas fumarte un maldito cigarrillo porque aún la adrenalina sigue en tu cuerpo como una fiebre, entras al camarin y estás apunto de abrir tu bolso cuando la puerta se abre y comienza a entrar la gente, sonríes -aunque de una manera más fingida- y comienzas a recibir las felicitaciones de gente que no conoces, las recibes de buen gusto de todas formas, aún cuando el lobby ególatra nunca te ha ido mucho, pero sabes que son gajes del oficio; hasta que logras salir del camarin y te interceptan otros grupos de gente que han ido a escucharte, les sonríes y tratas de ocultar el cigarrillo único que está entre tus dedos, sin resultados, porque lo primero que todos hacen al saludarte es mirar tus manos y maravillarse con tu extrañamente largo dedo meñique. Miras por sobre las cabezas y no ves ni a tu madre ni tu hermano, te extraña, caminas otro tanto y por fin logras evadir a la gente y salir del teatro, ahí está tu hermano quien te abraza por muchos segundos y te felicita "sabía que vendrías acá, por eso te esperaba", él es de los pocos que te conoce demasiado bien, sonríes a él y sus amigos que viven en la ciudad y que han ido a verte, cierras los ojos y al fin enciendes el bendito cigarrillo, el humo entra en tu sistema y te permites recordar lo que ha pasado minutos antes, te percatas que hay varios lapsus que no recuerdas mientras estabas tocando en el escenario, no sería la primera vez que la adrenalina te borra recuerdos. Das otra calada al cigarrillo y sonríes, ha pasado al fin otro concierto, uno que dichosamente te ha dejado una sonrisa en el rostro.



Sí, soy yo en la foto, me la tomaron precisamente en ese concierto.

es la hora de las entradas sin contenido.

 
 
 
Si fuera verbo: crear
 
Si fuera palabra: misántropa o pianista... no se xd

Si fuera número: 2025

Si fuera bebida: Canada dry

Si fuera animal: águila

Si fuera algo de la casa: pregunta estupida

Si fuera una zona del cuerpo: cabeza

Si fuera un gesto: fuck you

Si fuera flor: azucena de avalancha

Si fuera dibujo animado: Helga G. Pataki

Si fuera una película: into the wild

Si fuera una fruta: piña
Si fuera un recuerdo: 13 de julio del 2004

Si fuera un insecto: Grillo

Si fuera un color: blanco

Si fuera un sentimiento: amor o ansiedad... no se

Si fuera un sentido: oídos

Si fuera una fecha: el apocalipsis maya hahahah

Si fuera un juego infantil: no se... twistter? jajaja Clue? no se, uno de esos de estrategia donde hundías los barcos del otro.

Si fuera un planeta: Jupiter

Si fuera algo del baño: Espejo

Si fuera un instrumento musical: piano, eso no se pregunta

Si fuera una figura geométrica: tríangulo... tengo obsesión con eso de la trinidad, tres, masones, bleh

Si fuera un idioma : francés

Si fuera un día de la semana: Viernes

Si fuera una prenda de vestir: polera

Si fuera un país: Inglaterra

Si fuera una comida: lasagna

Si fuera una frase : Si quieres algo bien hecho, hazlo tú mismo.

Si fuera una canción: The Strokes- "I'll try anything once" o "Bittersweet symphony" de the verve.

Si fuera una virtud: amistad? no se cuales son las virtudes jajajajaj amistad la tenía escrita la persona anterior que respondió esto jajajaj que canalla que soy ): no tengo virtudes parece.

Si fuera una hora del día: Ni idea, cuando sale y cuando se esconde el sol... soy una enamorada de ese momento del día.

Si fuera un mes: Julio.. aunque también Enero...


El problema de estos tipos de test es que nunca respondo la verdad, o sea sí, pero no...nunca mi mente está activa para dar las respuestas más acertadas... y bueno...que se yo... mejor no comenten, esta entrada está al pedo.

domingo, 20 de febrero de 2011

ser

soy mujer, pianista, hija menor, misántropa, compositora, groupie, algo misógina, garabatera, coleccionista, irónica, dura, estúpida, petarda, astronoma frustrada, actriz frustrada, escritora semi frustrada, cinéfila, melómana, buena recordando cosas extrañas, rara, heterosexual, maniaca, alcoholica, viciosa, adicta, fumadora, bohemia, trasnochadora, inteligente, práctica, tarada, mal genio, burlezca, nerd, cínica, manipuladora, auténtica.

Una contradicción.
¿Y qué?

Soy.

sábado, 19 de febrero de 2011

a veces

sólo a veces, me dan ganas de llamarte, pero luego recuerdo "si tiene tu número y no te llama es porque no le interesas", entonces no te llamo, pero ¿y si piensas lo mismo que yo? que complicadas son las relaciones.