Las 7:35 de la mañana, salgo de la casa, chaquetón azul, gorro de lana, jeans y los clásicos bototos negros que según Pablo me dan un aspecto de chica ruda, siempre se ríe de eso, los audífonos puestos, suena Lippy Kids de Elbow, la primera canción de la nueva carpeta en el MP3, está oscuro, parece de noche y llovizna, la niebla está espesa, me pierdo entre la espesura mientras comienzo a caminar. Hace un frío de puta madre, y las gotas de la llovizna constante me mojan el rostro, el tráfico en la avenida por la que camino ya es intenso, las manos en los bolsillos tratando de aplacar el frío, maldigo por haber olvidado mis guantes, esos sin dedos, los guantes "de pianista", Arianda decía que estudiaba con esos cuando estaba en Polonia y las temperaturas alcanzaban los -15 grados Celsius. Doblo y tomo otra calle, suena Radiohead y sonrío porque recuerdo al loco de Juan y nuestras peleas épicas en la universidad, recuerdo especialmente esa discusión luego de un concierto de piano, donde estabamos gritándonos tras bambalinas y el público a unos metros observándonos, esperando a que terminásemos de discutir para felicitarnos por cómo tocamos... maldito pendejo estúpido, digo y río... el sujeto más fanático de Radiohead que conozco... comienza a aclarar un poco, el alba se acerca, el trafico está intenso y el atochamiento vehicular es realmente grande, avanzo más yo caminando que ellos en sus autos... Adelanto el tema justo cuando entro a Los Cedros, una calle que parece un jardín secreto en medio de tantas casas y tráficos, cuando tenía siete años precisamente viví en esa calle, y mientras suena Is it Done paso justamente por fuera de mi antigua casa, esa que tenía una preciosa casa de muñecas de madera en el inmenso jardín, por quedarme encerrada en esa casita y forzar la puerta es que quebré mi tabique nasal, por obviedad jamás olvidaré esa casa... quedó la marca por siempre... bajo por la plaza para hacer más corto el camino y recuerdo cuando me caí de uno de los juegos y lloré como nunca... llego a otra avenida, sigo bajando, está más claro y ya no tengo tanto frío, la caminata me hace entrar en calor. Suena It's hard to get around the wind, y me acuerdo que tengo que ver Submarine, aún cuando nunca llegue al cine de este pueblo de ciudad en que vivo. Adelanto unos temas y llego a Be everything, sonrío porque es la única que realmente me se porque un tiempo la escuchaba mucho, comienzo a cantarla y se que si alguien me ve, me ven raro, voy cantando en voz alta como si nada, me gusta hacerlo de vez en cuando, ¿por qué no? voy llegando a la esquina y veo la silueta de alguien que reconozco, es él, quien por muchos años fue mi mejor amigo... hasta que cruzamos ese límite de amistad y como era de esperarse se arruinó todo... él me ve, nos saludamos, me saco un audífono para hablar con él, sonreímos y me doy cuenta que lo extraño, quiero decirle que nos juntemos, como antes, no se lo digo, en cambio propongo una junta con el antiguo grupo para este fin de semana, aprovechando que hay días feriados y seguro vienen a la ciudad los que estudian lejos... nos despedimos y cruzo la calle, siento que me sigue observando, probablemente así sea, nos extrañamos ambos, lo se... La voz de Adele aparece y ya voy doblando por la esquina para llegar a mi uni, siento las mejillas heladas y para cuando llego al edificio ya está claro, son las 8:02 minutos, he llegado justo a tiempo, me saco los audífonos y apago el MP3, entonces sonrío, porque ha sido una grata caminata en compañía de buena música, pienso en quien ha hecho el cd y acuerdo con que escribiré todo esto en el blog...
Entonces comienza una larga mañana, pero ha comenzado bien, sólo digo gracias, mostrar algo de la música que suena en tu cabeza y compartirla con otros puede ser un buen regalo.