Mahler. Simfonía Nº5. Tercer Movimiento Scherzo.
Tocado por la Filarmónica de Viena.
Director: Leonard Bernstein.
Extracto de una carta de Mahler a su esposa Alma, después de una interpretación de una de sus sinfonías en Berlín.
Frankfurt, 15 de Enero de 1907
El mundo no me está haciendo pasar un rato muy agradable precisamente ahora. Soy como un animal silvestre perseguido por los perros. Pero, a Dios gracias, no soy de los que caen a la vera del camino, y la paliza que precisamente ahora tengo que resistir, por todas direcciones (los críticos de Berlín, también, son casi unánimemente "desdeñosos"), no tiene sino el efecto de un masaje. Si me tiran barro, me cepillaré bien el traje...
La música de Mahler nunca llamó mi atención mayormente, probablemente porque si hablamos de postrománticos, mi atención -en los tiempos en que descubría a los compositores de ésta epoca- estaba completamente enfocada en Richard Wagner (porque digan lo que digan para mi Wagner nunca será romántico, sino POSTromántico)... en fin, dejando de lado tecnicismos propios y volviendo a Mahler, como decía nunca me llamó la atención, hasta que de regalo llegó a mis manos un libro interesantísimo llamado "El mundo del músico. Cartas de grandes compositores", compilación hecha por Hans Gal, cartas de muchos compositores divididos por épocas y estilos musicales, desde Bach, pasando por Mozart, Beethoven, Haydn, Chopin, Schubert, hasta llegar a Schoenberg... dio la casualidad que abrí el libro en random y me encontré justo con la sección de cartas de Gustav Mahler, comencé a leerlas y cada palabra me impregnó de una ansiedad por conocer más de este hombre... y por primera vez me pregunté "¿Por qué no he escuchado más a Mahler? ¿Cómo es posible que ignorara la música de un hombre que es capaz de expresarse así con las palabras?". Entonces lo primero que hice fue buscar sus famosas sinfonías, que son diez...
Hablando superficialmente, la música de Mahler carece de la brillantes de... por ejemplo Strauss, pero ahí radica su sello como músico, para escuchar a Mahler hace falta tener oídos atentos y mente dispuesta, esta no es una bagatela de salón, no, Mahler trabajó su música de tal forma que te abstraes a la obra, te hipnotizas con la potencia de los bronces (que siempre destacan), con Mahler hay profundidad, hay un algo que te exige atención y que es probable que si lo escuchas y careces de ella entonces no te encante (como me ocurrió a mi cuando aún conociéndolo no llamó mi atención), pero una vez que logras entrar en su universo de músico se abre una gama de sonidos e intelectualidad que no hace más que llevar al límite la conciencia humana u la percepción de nosotros como oyentes.
Como dato curioso, Mahler fue un enamorado de su esposa, Alma Mahler, no se si podría decir lo mismo de ella, que al poco tiempo de morir el compositor tuvo un tórrido romance con uno de los pintores más famosos de la época: Oskar Kokoschka (además de otros dos casamientos con intelectuales de la época). El pintor se obsesionó a tal punto con aquella tormentosa relaciónque muchas pinturas hacen relación a Alma, incluso una de sus mas famosas y que pintó luego que Alma hubo terminado con él.
"La novia del viento".1915
Lo siento si esta entrada parece una aburrida clase de historia del arte...
pero tenía ganas de hablar de Mahler, porque ayer en la noche me acordé de sus cartas y me las releí todas.
Un beso.
Victoria.
P.D: "Si me tiran barro me cepillaré bien el traje", pero qué buena frase.
P.D: "Si me tiran barro me cepillaré bien el traje", pero qué buena frase.











